7/02/2017

- Casualidades



Hola. ¿Qué tal? Soy Mariana. Por ahí ya no me recordas o por ahí me miras con rencor. Lo entiendo, lo entiendo. Dejé olvidado este espacio. Bueno, en realidad no es que lo olvidé, es que directamente no me tomé la ocupación de hacer un tiempo y escribir un poco lo que pasa en mí. Y es que lo que pasa en mí es simple: universidad. Es así.

Primera casualidad: estoy escribiendo un dos de julio, dos meses después de haber escrito por última vez. Sí, es casualidad. Lo juro. No sabía que hoy se cumplían dos meses justos. Algunas veces escondo muchas casualidades. Creo en ellas, que quede claro.

Segunda casualidad: ¿hay una segunda casualidad? Creo que no. Creo que era para boludear o no sé. Bue, ya saltó la Mariana irracional.

¿Paso algo emocionante en mi vida estos últimos meses? Si pudiera, insertaría un emoji pensativo de los que hay en Whatsapp. Pero no puedo, así que solo me limito a mirar el techo de mi habitación y buscar entre recuerdos algo emocionante que haya pasado.

Algo emocionante: sacarme un cero en el parcial de biofísica. Sacarme un dos en el parcial de biología. Que me haya bajado la presión en la facultad. Eso pues.

Nicolás no volvió a seguirme en instagram. Nunca más dio señales de vida para que yo, Mariana, supiera que él estaba vivito y coleando. Subió una foto a instagram haciéndose el cheto. Con un iphone y vestimenta cara, se sacó una foto en el vestuario de la tienda. Tenía el pelo corto y parado, no sé si con él, pero bien a lo santitincho. ¿Dónde quedó mi Nico normal? ¿Mi Nico tímido que no sabía qué decirle a una mina? ¿Dónde? Ese no es el chico al que me cojí. Sonó re brusca, lo sé, pero no lo voy a hacer poético porque mi situación con Nicolás no fue poética, más bien fue una reverenda cagada.

La exnovia le pone me gusta en sus fotos. No sé si él lo hace con las de ella porque está en privado, pero algunas veces me da la sensación de que ellos hablan. Soy Mariana y me gusta hacerme la cabeza, así que me imagino de qué hablaran y hasta comienzo a creer que se chamuyan o que cojieron. Llegué hasta a soñar con ella. Una tarde saliendo de la facultad me pareció haberla visto. La semana pasada la vi en la facultad. Y no pude creerlo. Quería ir a hablarle. ¿Se imaginan? Yo haciéndome muy amiga de esa chica, ex del chabón con el que perdí la virginidad. Loco. Se volvería loco.

Todavía sigo rememorando, recordando. Cuando su me gusta y su seguir me apareció en la pantalla del celular junto a las de su amigo. Tenía cosas bastante obvias que me delataban, que delataban que yo lo stalkeaba. Y me da miedo de que haya sabido que yo insultaba a su compañera de facultad, de la cual anda más distanciado o eso puedo ver desde mi postura. La realidad es que puede que se estén chamuyando desde whatsapp. Todavía me sigue molestando ella. La odio. Y no me importa quedar como tóxica. La odio.

Ayer me agarró un momento de boludez tremenda y le mandé una solicitud a Ian en Instagram. Quería ver si me aceptaba. No solo me aceptó, sino que me mandó una solicitud él. Entonces decidí seguirlo en twitter. Me aceptó y me siguió él. Y hoy me habló. Y supo que lo había bloqueado.

Estuvimos hablando. Al principio pensé que había cortado con la novia, pero resulta que no. Y hoy, cuando me habló, empezó a decir cosas que me parecieron sugerentes. No lo entiendo. No entiendo, pero tampoco me quiero tomar el trabajo de entenderlo. Yo ya no sé si quiero algo con él. No sé si sea la persona para mí.