8/13/2017

- Move out of the black into the blue



Trece de agosto.

No me acuerdo casi nada de lo que estaba haciendo hace un año: el trece de agosto de dos mil dieciséis. Solo sé que cayó sábado y que Nicolás había subido una foto con su hermana en la que salía muy lindo. (Él es lindo, por lo menos para mis ojos).

No me acordaré qué pasó el año pasado, pero sí me acuerdo que pasó hace dos años. Porque sí, señores. Hoy se cumplen dos años desde que me fui a Bariloche. A esta hora, hace dos años, estaba preparándome para esa tal fiesta flúor en el boliche Cerebro, el más choto de todos. No imaginaba lo que iba a pasar. No imaginaba cómo iba a llegar a estas alturas. No imaginaba, ni siquiera se me pasaba por la mente, que hoy estaría sentada acá, escribiendo entre melancolía y tristeza, muriéndome lentamente por ciertas cosas que voy a expresar con claridad y sinceridad en esta entrada.

Por si tenían alguna duda, esta entrada sí es sobre Nicolás. Y es porque estoy a punto de dar un paso súper importante en mi estado emocional. Quiero dejar atrás a Nicolás y todo lo que él significa. Quiero prácticamente empezar una nueva vida, pero se me hace imposible porque no sé por dónde empezar. Él significa cosas diferentes a lo que Ian significaba. No sé por qué, por dónde, cómo empezar. No lo sé. Hoy estoy tratando, resistiéndome muy fuertemente, a stalkearlo en las redes sociales. Borré historial. Borré cassette.

Quiero empezar a explicar pero... eso. No sé por dónde empezar. Mejor empiezo hace dos años. Sí.

La fecha en que lo conocí fue el veintiuno de agosto de dos mil quince, en el día número nueve de mi viaje de egresados. Fue en la madrugada. Yo volvía de una de las fiestas libres y estaba borracha. Buscaba a un salteño que me había chapado. Hace días venía colándome en las habitaciones, una de las noches casi termino participando de un trío. Entré a una habitación y ahí estaba Nicolás. Tuvimos sexo nuestra primera vez— y no fue tan linda como había admitido en un principio. Si bien estuvo lindo que mi primera vez sea con un chico virgen, y ese chico haya sido alguien como Nicolás, cambiaría muchas cosas de esa noche.

La mañana siguiente a nuestra primera vez me desperté tarde y tuve que salir casi corriendo de su habitación. Lo desperté sin querer porque no sabía cómo abrir la puerta de su habitación. Él se levantó a ayudarme. Me imagino las cosas que habrá dicho después y me agarra algo, aunque sean solo pensamientos míos. Gran porcentaje de mi mal estar por Nicolás se debe a pensamientos míos (soy experta en hacerme la cabeza). En su momento, es decir cuando me fui, pareció amable conmigo, y a pesar de que para ese entonces estaba todo bien, no pensaba en volverme a hablar o en mandarle un mensaje. Ah, cierto. Antes de coger me dio su número de teléfono, elemento que alimentaría mi obsesión.

Cuando volvió de la excursión, Nicolás se encaminó a mi cuarto. Yo esto no lo sabía hasta que una compañera atendió un llamado a la puerta y era él. En ese momento yo estaba comenzando a prepararme para la cena de velas, pero había estado acostada, pensando en él. No lo pensaba en el sentido amoroso, sino más bien como digiriendo mi primera experiencia sexual. Y cuando lo vi, tampoco sentí cosas de otro mundo, prácticamente no me importaba y eso me parecía raro porque me conocía a mí misma y me parecía raro que no me hubiera enganchado. Parecía ser una de las pocas cosas que yo haría bien en la vida, pero no.

Nicolás no fue a buscarme porque le gustaba o porque le interesaba, fue a buscarme a mi habitación porque sin darme cuenta, entre la confusión del amanecer y el sueño, me había llevado una zapatilla suya pensando que era mía. Es más, estaba con un amigo suyo, y seguramente ese amigo fue para verme a mí como si fuese una especie de animalito de zoológico. Ahora que conozco más a sus amigos, no reconozco quién era.

Como les dije antes. Hasta ese momento no me había enganchado y en serio parecía una de las pocas cosas que había hecho bien en la vida, pero no duró demasiado tiempo. Esa noche de viernes, después de la cena de velas y después del boliche, ya en mi última noche, no tuve mejor idea que mandarle un mensaje para ver si estaba en su habitación. Sí, buscaba dormir con él otra vez. Esta vez no estaba borracha, estaba totalmente consciente y quizás era por eso que no me atreví a hacer lo que llevaba haciendo desde hace varias noches atrás. El mensaje no fue respondido... por él, porque yo sí lo respondí. Le dije que ya había encontrado lugar a dónde ir, que lo dejara (como si a él le interesara). Lo pienso y me da vergüenza ajena aunque en realidad es vergüenza propia. Hago todo mal. No sé por qué lo hice.

Corto la transmisión de este mensaje para decirles que tengo la sensación de que voy a terminar llorando en esta entrada. Pero bueno, eso era.

Al otro día me encontraba con Katherine en la fila del comedor, esperando a poder comer algo, y pasó el amigo de Nicolás, uno que yo lo comparaba con "El Gordo Chon". No sé por qué, lo saludé (?????) y él empezó a cargarme. Quizás eso era lo que yo buscaba porque ahora no entiendo ni se me ocurre motivo alguno por el cual yo debía llevar a cabo esa acción. De verdad, algunas veces mi estupidez supera cualquier obstáculo existente en el universo.

Así que sí. El Gordo Chon y luego otros amigos suyos empezaron a decirme "vos estuviste con mi amigo" en tono burlón. Lo buscaban a él, pero no aparecía. Me quisieron sacar una foto, pero me negué. Y él me rechazó. Por segunda vez.

Soy bastante para darme cuenta de algunas cosas. En ese momento me sentía como una chica normal, como una chica que puede ser atrevida. Y aunque creo que conozco las razones por las cuales él se alejó de mí y me quiso menos (o directamente no me quiso), sufro igual porque en el momento en que lo tuve cara a cara no pude relacionarme bien. Pero como dije antes, me sentía normal, me sentía capaz de cualquier cosa. Me sentía una posibilidad para alguien. Aunque en el fondo sabía que yo no era más que una chica para un polvo, un agujero y no más, creía que él me había dado su teléfono celular porque le atraía, porque creía que podía haber una experiencia entre nosotros, algo más que un garche. Hoy sé que terminé en su cama porque él vio en mí como una chica "no tan fea, pasable y garchable". En su momento no lo vi, y si lo hubiera visto probablemente me hubiera humillado menos.

Los meses que siguieron pasaron tranquilos. Algunas veces lo recordaba... a duras penas. Casi no me acordaba su cara, no sabía de dónde era ni nada. Tuve un atraso y llegué a pensar que yo estaba embarazada. Afortunadamente no. Pero yo quería que me hablara, a pesar de estar loca por Ian. Yo pensaba en Nicolás y hasta llegaba a gustarme.

El efecto "atrevida" duro unos cuantos meses, es por eso que, aconsejada por una amiga, le mandé un mensaje (en pedo, obvio). Decía cosas muy ridículas como "Hola Nico, nos veamo' y nos besemo'". Sí, así de ridículas. Él obviamente no respondió, quizás porque otra vez le hablaba la chica fea que me cogí en Bariloche, ya sabes, la goma esa. Creo que en ese momento no entendí la postura en la que quedaba, quizás porque estaba en pedo. Probablemente.

Gracias a que instalé de vuelta Snapchat en mi celular pude sacar su Twitter, su Facebook y su Instagram. Y pasé toda la clase stalkeandolo. Conocí a una excompañera del secundario suya de la cual empecé a sentir celos por creer que él gustaba de ella, conocí a su exnovia y conoci a sus amigos. A su colegio, a su ciudad, a su hermana, a sus padres. A todos. Por fotos, obviamente. Conocí el estilo de vida que lleva, cómo es todo en su mundo. Y eso quizás un poco me avergüenza porque tiene una vida que nada que ver con la mía. Y me hace sentir tan fuera de lugar. Pareciera como si a él todo le sale bien. A mí todo me sale mal, y eso hace que yo no era suficiente para él. Él tiene una vida equilibrada, con una familia armada, con viajes, amigos e independencia.


A finales del dos mil dieciséis, no recuerdo en qué mes, le di un "me gusta" accidental en Instagram en una foto viejísima. No me di cuenta y lo dejé ahí por varios minutos. Cuando supe de ese horrible error, le saqué el "me gusta" pero en vez de bloquearlo y desactivar la cuenta, lo dejé ahí. Y él me siguió. Es por eso que tuve que cerrar la cuenta. Meses después me abrí otra, una nueva. Hasta ahí todo bien hasta que un día después de la madrugada, a la noche, su amigo El Gordo Chon y Nicolás me empezaron a dar "me gusta" en todas mis fotos y hasta me siguieron. Al principio pensé que era en otra cuenta que tenía, que era vieja, porque yo lo stalkeaba desde ahí. Pero no, no era. Es que esa cuenta estaba en privado y no tenía solicitudes de ellos para aceptar o rechazar.

Mi primera reacción, impulsiva claro está, fue bloquearlos y poner privada la cuenta. Lo deshice un día más tarde. Sin embargo es hasta el día de hoy que me acuerdo de ese momento. Siempre me pregunté por qué, cómo. Ellos se deben preguntar lo mismo, sobre todo porque en una foto yo había puesto de ubicación "Yereván, Armenia". Obviamente ellos la vieron y obviamente ellos pensaron que había puesto esa ubicación por ellos. Y sí, me da vergüenza hasta escribirlo.

Desde esa noche que cada foto que subo, la subo para que ellos vean. Para únicamente ellos. Ahora no creo que me stalkeen porque yo no soy importante ni interesante. Para ninguno de los dos. Y en su momento me quedaron muchas preguntas. Llegué hasta pensar que ellos habían hecho eso porque yo interesaba. Inclusive cuando Ian admitió que había encontrado mi Instagram porque me había buscado se me renovaron las esperanzas. Porque sí, por la mente se me cruzó la posibilidad de que Nicolás me había estado buscado, pasó como una estrella fugaz. Pero no. No pasó nada de eso. No sé con seguridad por qué, pero no necesito una confirmación para saber que lo que pasó es simple.

Una semana antes yo había visto una Instagram Story de su hermana mediante la cuenta que utilizaba. Una semana después de ver eso, ambos me siguen. ¿Cómo pasó? Simple. Su hermana seguramente dijo "¿Quién es esta cuenta?" y seguramente todos se avivaron de que esa cuenta llevaba stalkeando a varios. Entraron al perfil de esa cuenta, soltaron la flechita y les apareció mi perfil en perfiles sugeridos. Y así llegaron a mí. No hay ningún interés, no hay NADA. NADA.

Eso entre muchas cosas más. Su ex novia le pone "me gusta" a sus fotos (de hecho un día me la crucé en la facultad) y pienso que se hablan, él cambió su forma de vestir y ahora tiene un iPhone y se para el pelo. Que hay una foto suya siendo abrazado por una compañera suya y encima está al lado de otra compañera, Julieta. Que le gusta Julieta. Y si no le gusta Julieta, le gusta otra porque muchos rt's y favs tienen que ver con darle bola a otra. Y la opción de que es ella tiene varios fundamentos. Prácticamente tienen mucha buena onda y están juntos porque estudian en la misma facultad, en la misma carrera, en la misma especialidad.

Creo que todo comenzó cuando leí tweets suyos con ella, "peleándose" en joda porque uno era seguro y el otro era propaganda. Él le ponía fav a sus fotos en Twitter y "me gusta" a las de Instagram, por más que sean viejas. Y después tweets. Como que habían estado jugueteando tirándose café o que habían visto una película juntos, o como que de la nada él le había alegrado el cumpleaños a ella. Hace poco alguien, no sé si un compañero suyo o qué, subió una foto de ellos dos a twitter. Estaban en Mc. No es algo comprometedor, onda están uno al lado del otro. Normal, como dos amigos. Pero yo presiento que detrás de esos como "dos amigos" Nicolás siente algo por ella. Y me duele.

No bastó con que yo tuviera "altos timbres". No bastó con que me dijeran que yo era más linda. Mucho menos bastó con que yo me sintiera mejor que ella... porque no lo soy. A pesar de ser "fea" ella tiene chicos atrás suyos. Y tuvo novio. Y Nico siente algo por ella. Y tiene muchos seguidores en Instagram. ¿Y yo? Nada de eso. El único con estuve fue con Nicolás, y él se fue. Me dejó. No le gusté. Fui un agujero y nada más. Otro golpe de autoestima.


No me siento segura con nada de lo que está pasando. Quiero avanzar, lo juro, pero no sé. Estoy trancada en la vida y ahora, en la soledad de mi habitación, llorando. Lloro por muchas cosas. Porque tengo diecinueve años y no tengo nada ni a nadie. No soy mejor que nadie. Al contrario, soy peor. No soy nunca la elegida de nadie. Nadie ve cosas lindas en mí. Para nadie soy especial. Para nadie soy linda. Y yo intento. Intento demasiado. Pero ya no sé cómo. No me siento segura con nadie y tampoco quiero que nadie se acerque porque soy un desastre.

En parte está bien que a Nico le guste otra. Está bien que esté con otra persona porque después de todo, yo no tengo nada que ofrecerle. Ni a él ni a nadie. Pero lo creo único. Para mí es único. Y ahora siento que no quiero que nadie me toque, no quiero estar sexualmente con nadie, solo con Nico. Y sé que no se puede. También sé que no puedo entregarme a él toda mi vida. Simplemente no sé qué hacer. Estoy tan cansada de todo. Y trato de verlo distinto, en serio. Pero no sé por qué soy así, porque tengo tantos problemas para ser normal. No sé por qué se queda conmigo. Simplemente no sé.

Y la hermana de Nico consiguió novio. Y yo acá, llorando por su hermano y los efectos que tiene en mí.

Por las razones enumeradas, dichas, contadas es porque decidí olvidarme de Nico. Esto también duele. Duele toda la situación. Pero siento que si lo logro, como lo logré con Ian, voy a sacarme un peso de encima.

Por cierto, estoy llorando mucho. Creo que nunca lloré tanto, o por lo menos hacía mucho que no lo hacía.

Espero poder progresar un poco en la vida de ahora en más. Sé que me tengo que mover, que esforzar. Pero hoy admito que doy pasos inseguros, que no hay nada de seguridad en ningún ámbito de mi cuerpo ni de mi alma. La poca seguridad que tuve, el tiempo se la llevó.

Me defino en una parte de la canción "Get free", de Lana. "I never noticed that I had to decide to play someone's game or live my own life" (Nunca noté que tuve que decidir si jugar el juego de alguien o vivir mi propia vida). Sin embargo, sigo adelante con otra parte de otra canción de Lana llamada "Change". "There's a change gonna come, I don't know where or when, but whenever it does, I'll be here for it" (Hay un cambio que va a venir, no sé dónde ni cuándo, pero cuando venga, estaré ahí para él).