3/25/2013

-Seguir adelante


Esa es la frase que tiene que retumbar en mi cabeza. Tendré que seguir con vida, seguir adelante. Sin él, con él... ya da igual. Yo a él no lo quiero más, entonces conviene seguir con la cabeza levantada y fingir que no ha pasado nada. Sí, eso es lo que conviene porque los cambios son irrevercibles. No volveré para atrás, no podré volver hacia atrás, a aquellos tiempos en dónde nos adorábamos.
¿Saben lo que pienso sobre cómo él logra ignorarme? Pienso que lo hace al propósito. Sabe como somos, sabe como es, sabe como soy, y por eso así se comportó. Haciendose el serio, tratando de imponer respeto, como si entre él y yo nunca hubiera pasado nada. Lo veo en su mirada, veo que sigue recordando las cosas que pasaron y que, por malas, nos lastimaron. Y bueno, lo está olvidando. Yo debería hacer lo mismo; me veo obligada a hacerlo, pero tampoco puedo si me causa celos.
Saludó a Laura. Sé que ella era su anterior favorita, la que no lo trató mal, la que no lo insultó. Yo era su favorita actual y lo dejé escapar. Lo traté aún peor que un perro, pero ya nada espero... solo que desaparezca de mi mente y se pierda en la gente, no aparezca nunca más por acá porque ¡ya no lo quiero ver más!

3/21/2013

Tiempo.




 Alicia: ¿Cuánto tiempo es para siempre?
Conejo blanco: A veces, solo un segundo.

El tiempo, un gran dilema. No sé si dije en la última entrada que volvería a escribir acá... lo debería hacer. El tiempo, solo eso, como lo dije en algunas entradas (muchas).

Pasaron dos meses de que me he encontrado pensando sobre mí, escribiendo en una entrada todo lo que me pasa. Tiempo. Es él el que sigue avanzando, arrasando con todo lo que quiero. Lo he vuelto a ver; los cambios que estamos experimentando me estan asustando. Tiempo... Otra vez.
Quisiera volver al año pasado, aquel año que de mi mente se está borrando, aquel año en lo que todo lo que hacía era lo que quería. Muy en el fondo, pero lo quería. Y ahora me veo con nuevos retos. Pensé que sería mi salvación tenerlo tan lejos, sin embargo siento que me estoy muriendo. Lo estoy olvidado en un proceso lento, muy lento. Y sin embargo, duele. Duele como cuando debes sacarte una astilla, duele como si tuvieras una espada clava en el corazón. Pero es lo que tengo que hacer, y me doy la razón. Cada segundo que pasa recuerdo los viejos tiempos. Eso no hace que mi corazón duela. La causa de aquel insoportable dolor es el amor, es que él ahora no es el mismo de antes, sino otra persona distinta que ha olvidado las cosas que quería... que yo quería.
¿Y ahora que se supone que haga? ¿Quedarme llorando en la cama? NO. Desde que he sabido de esos cambios tan insoportables, no he derramado ni siquiera una lágrimas de su falta, de ésta posición tan inestable.
No, no necesito ayuda. Con el tiempo, está herida sanará así como sanaron todas las demás.

Me olvidé de la droga que era descargarse en este blog, supongo que volveré a estos hábitos, así que... Un nuevo comienzo. Soy muy resistentes a los cambios, pero todo puede ser un progreso. Gracias a los que no me abandonaron :) Los quiero, en serio.