2/24/2014

- Nuevos-nuevos cambios



Son las diez y cuarto de la mañana. En un día normal, yo seguiría dormida en mi cama, con la boca abierta, toda despeinada. Pero no. Hoy no es un día normal. Recién volví de ver la escuela donde tal vez asista por el resto del año. Es verdad, parece una facultad, y esta cerca de un McDonalds y de un Subway, pero eso no quita que sea pública. Y que no sea el Prado. Tal vez ese colegio me devuelva la estabilidad, me lleve de nuevo al ritmo correcto, pero no tiene ni a los compañeros que tenía ni a los directivos que tenía. Odiaba a todos ellos, pero ahora me doy cuenta lo presionados que son por mí.

A estas alturas la semana pasada yo estaría yendo al colegio para apoyar a unas de mis compañeras. Esa compañera a estas alturas ya había pasado de año. Yo, todavía, seguía en la lucha. Por un lado me gustaría volver a la semana pasada y poder esforzarme más, poder revertir esta situación, pero por otro me siento a salvo. Me siento a salvo porque ya no tengo esa ola de fotocopias y resumenes atormentándome. Ya no tengo todo eso presionándome. Ya puedo escribir sin miedo, mucho más tranquila. Sin embargo, cambiaría esta tranquilidad por una oportunidad más de estar en quinto y seguir en ese colegio. La cambiaría.

No sé si esto es una resistencia a los cambios más, no sé si esta es la reacción que siempre hago cuando los cambios más "lujosos" se están aproximando. No lo sé. Pero si sé es que perdí muchas cosas, y tal vez subestime mi futura vida, pero es así. Las cosas que había planeado, las cosas que tenía en mente... todo se derrumbó en un fino instante en que vi mi vida pasar. El instante en que repetí. Mi llanto se calmó, es cierto, pero auun tengo un dolor en el cuerpo, en el corazón, en la mente. Todavía sigo queriendo dar marcha atráass y poder revertir esta situación, y seguir con mi vida normal, tal y como la viví hasta ahora.

Los recuerdos de los últimos tres años, a decir verdad, me atormentan. Recuerdo las fotografías, recuerdo las travesuras, los chistes, las risas. Lo recuerdo a él. Nunca imaginé este final para mí, nunca imaginé que yo sería una de las llamadas "repitentes". No sé si me siento como un fracaso, pero la verdad es que me perdí un montón de cosas que quería vivir. Me perdí la posiblidad de viajar a Bariloche, me perdí la entrega de medallas con profesores que me vieron crecer, me perdí mi campera de egresados, campera que yo estaba esperando desde hace tiempo. Todavía tengo la posibilidad de no perder un año, pero ¿qué más da? No sé si me dejen volver al prado.

Ahora, mi futuro es incierto. No sé si voy a ir al recital de La Oreja de Van Gogh aunque papá haya dicho que no, no sé si voy a seguir con el tratamiento psicológico, no sé si voy a seguir inglés. Todas esas cosas me gustaría haber hecho este año, además de ser una persona distinta, diferente, frente a gente que ya me conocía. Tenía casi todo planeado este año, pero de qué sirve ahora si todo lo perdí. Ya no queda más nada. No sé lo que vendrá, ni siquiera me lo imagino. Ni siquiera quiero pensar. Solamente quiero... poder volver a atrás y rendir todas las materias. Poder volver a hacer las cosas de nuevo, pero hacerlas bien esta vez. Yo... no sé. Ansiaba tanto este año ir una vez más a una librería y comprarme cuadernos, lapices, lapiceras, mochilas, todo eso. Esos momentos que me hacían feliz. Pero no. Ya no hay de eso. Ya no sé qué será de mí.

2/22/2014

-2014: época de cambios



Para ser sincera, pensé que este año iba a ser distinto, pero no de esta forma. Me imaginaba teniendo mi vida normal, pero siendo otra yo. Siendo distinta, diferente. Ahora me doy cuenta que no va a ser así, que muchas cosas van a cambiar. Todavía no cambio lo que pasó este último período de tiempo, esta semana. Pasaron tantas cosas que no sé como transitarlas. Quiero cambiar mis pensamientos, pero la depresión vuelve. No es una depresión común; son pocas veces las que lloro (es más, ahora casi ni lo hago), pero sigo pensando en todas las cosas que perdí... todas las cosas que pensaba que este año iba a tener. Nunca imaginé este final para mí, para nosotros.

Desde siempre fui muy resistente a los cambios, pero ahora estoy obligada a quererlos y aferrarme a ellos. Siento que mi vida se desmorona de a poco y que todas esas construcciones se me vienen para aplastarme. Siennto que nada tiene a la solución, pero que a la vez las cosas están solucionadas. No sé cómo hacer para sobrevivir a esta etapa. Desearía tener una máquina del tiempo y volver para arreglar todo, para poder hacer las cosas bien. Ahora no sé si mi personalidad pueda cambiar correctamente. No sé si voy a estar bien o voy a estar mal, no sé si voy a estar siquiera.

Le pedí una ayuda a Dios, pero en su momento no me la dio. ¿Esta nueva oportunidad será su obra? En todo caso, tengo la chance de hacerlo de nuevo, de no perder un año. Tal vez es una prueba. Si lo acepto, voy a tener que mostrar que aprendí la lección, se tiene que notar. Tal vez sí, es un regalo suyo. Después de todo, todos aquellos que sufrieron con lo mismo que yo quisieran tener esta oportunidad. Capacidad no me falta, así que... supongo que tengo la posibilidad de revertir mi error y volver a mi vida estática, pero no sé si voy a poder volver al Prado. No sé si le guste a mis papás o no.

Hoy mi mamá le dijo a mi papá sobre la posibilidad de no perder ni un año y seguir en el Prado. Se lo había contado mi tía, pero ahora no sé muy bien sobre ello. Dijo que lo hablaría con la chica que se lo contó, pero bueno. En todo caso, sería todo normal. Estaría con él de vuelta, lo vería. Cumpliría mi sueño de terminar el colegio como quise. Y eso. Bien, no sé qué más poner. Todavía sigo transitandolo.

2/18/2014

- Él



Debería escribir esto en word, pero por alguna razón quiero expresarlo online. Soy consciente de que esto ya nadie lo lee, y creo que es mejor así.. Es decir... en realidad, no sé si decir algo al respecto. Aunque esto ya nadie lo lea, pueden hacer que esto lo lea él. Pero en fin.

Últimamente estoy con muchas cosas en mi cabeza. Tengo que estudiar para pasar de grado y seguir viendolo. Pero, inevitablemente, él me roba los pensamientos. Hoy, justamente porque estaban las mesas, me fui a ver a una compañera. No me dejaron estar mucho tiempo, por lo que no llegue a verlo. A mí me echaron, pero a unas estúpidas de tercero no. A ellas la recibieron con alagos y palabras bonitas, y eso me hizo pensar que tal vez es por él. Es por él que ni me quieren ver en el colegio si no es época de mesas o eso. Me refiero a que... si es época de mesas, pero hoy no me tocaba ir.

Me cuesta admitir que lo sigo amando. Me cuesta admitir que todo esto me está matando, pero es la verdad. Es la realidad, no quiero ser tan fraca de no admitir lo que me está pasando. Hoy casi lloro por él, hace unos ratitos no más. Eso ya lo dice todo. Por primera vez le expliqué la situación a Marina y creo que la entendió. Por lo menos, me tomó en serio, a diferencia de lo que los otros hacen. Creo. Supongo.

Cuando empiece mi psicóloga, creo que voy a contarle sobre lo que me está pasando, sobre lo que estoy sufriendo. Este mes se cumplen tres años desde que estoy enamorada de él y eso da qué pensar. En caso de que pase de grado, el año que viene sería mi último año. Eso es preocupante, porque nada me hace pensar que en un año lo voy a olvidar. Hace tres años que estoy perdidamente enamorada de él (y eso que es un pelotudo), en un año lo voy a seguir amando. Por eso, Marina me dio una solución, y creo que es la correcta. Con el tiempo la pensaré, hablaré con mi psicóloga de ello y veré que haré. No quiero hacer cosas que después me arrepienta o cosas con las que pareceré una estúpida. No sé si él tendrá la capacidad de entenderme, de ponerse en mi lugar, y tal vez se lo cuente a los directivos, cosa que no quiero.

En caso de que opte por este camino, por esta solución, por esta medida, será por mí. No por él. No será porque quiero saber que me dice, no porque quiero que me bese, me abrace o me corresponda. Será porque yo quiero librarme de este sentimiento que me hace doler cada vez más el corazón. Será para deshacerme de él.