12/14/2014

- Rareza

     




Es raro. Últimamente lo que está pasando es raro. Tengo una sensación extraña, rara. Estoy pensando mucho en el año pasado. La sensación de que puedo volver al Prado se me metió en el cuerpo, pero no entiendo por qué. Es todo tan raro. Todo ha cambiado mucho, y no solo me estoy refiriendo a mí, sino al otro colegio en sí. Es como si hubieran esperado a que yo me fuera para poder cambiar. Todavía sigo con las ganas de ir.

La entrada anterior la dediqué a Leandro. En realidad, no se la dediqué. Hablé de él, pero yo lo tomo como una dedicación. Pero es que sí, ando pensando mucho en él. Ando, sobre todo, extrañándolo. Quiero volver a verlo, y no sé si quiero volver a hablarle, pero deseo algún día verle la cara de nuevo y que él se sorprenda porque el cambio que tuve en mi vida fue para bien, no para mal. Lo dije en la entrada anterior, y es que sigo opinando que tengo que seguir trabajando en ello porque, hablando sinceramente, los cambios en mi vida me los estoy tomando mal y eso hace que empeore mi día a día. Así que sí, tengo que trabajar en ello.

El jueves tuve que ir al colegio por unas malditas materias que me llevé (de las que mis papás no saben nada. Espero que no se enteren). Fue como si Dios supiera todo esto que siento, que últimamente estoy teniendo adentro, pues vi algo que me dejó pensando toda la tarde. De camino a casa, pasé por la plaza porque me tomé otro colectivo. Pensé en ir a las hamacas porque hace mucho que no voy. Quería escuchar música, pensar. Quería estar allí y recordar viejos tiempos, y creo que el martes, cuando termine de rendir, iré. Pero las hamacas estaban todas mojadas porque el día anterior había llovido, así que tuve que irme directo a mi casa.

Acá llego a un punto que no sé cómo explicar, pero intentaré hacerlo. Pues resulta que en la plaza cerca de mi casa, hay un árbol súper, súper grande a dónde siempre van los chicos, y si no van ellos, hay parejas, grupos de amigos, etc. En ese caso, una pareja se encontraba allí, pero no le di demasiada importancia. Caminé y a lo lejos me pareció reconocer quién se encontraba allí: Emmanuel, el hermano de Leandro. Giré instantáneamente la cabeza porque él me estaba mirando. Y su novia también. Seguí caminando y esperé a acercarme unos metros más para poder verlo mejor y confirmarlo, pero no hizo falta que me acercara para darme cuenta que sí era él. Tenía una remera del Almancio Alcorta, ese colegio donde van varios conocidos míos. Es raro porque yo pensé que iba a la técnica. Para corroborarlo, tuve que girar la cabeza y pude ver como me seguía mirando. Él y la novia. Seguí caminando hasta llegar al final de la vereda y, antes de cruzar la calle, me dije "tengo que darme la cuenta, tengo que asegurarme que se trata de su hermano". Y así fue. Me di la vuelta confiando en que ya no me estaría mirando, pues deberían estar de espaldas, mirando hacia el monumento. Pero no fue así. Sí me estaba mirando. Él solo. La novia ya no.

Llegué a mi casa y le mandé audios a Marina en Whatsapp. Era necesario contarlo. Muy necesario. Me hacia falta. Y al otro día, no fui al colegio al final.

Pienso que todos mejoraron su vida desde que yo no estoy. Desearía tener una máquina del tiempo.

Ahora más que nunca ansío tener un DeLorean.

Pasando a otra cosa que me tiene triste... Es el tema de la Promoción 2015. Ya cambiaron el nombre del grupo de Facebook, ya hicieron quilombo, ya dibujaron y pintaron en el pizarrón. Ya están organizando todo y me mata no estar ahí porque yo debía. Parece todo tan lejano. Pasó todo tan rápido. Quiero volver el tiempo atrás y volver a rendir las materias para pasar de año y no estar así.

Me di cuenta que tenía un montón de cosas para llamar la atención de Leandro. El Último Primer Día, el viaje a Bariloche, el Último último día... Marina me contó que Sofía, una chica de último año, había llegado en pedo al colegio. Quiero estar así... ¡Era mi oportunidad perfecta para llamar su atención! También estaba la fiesta de egresados...

Quiero volver. Quiero... poder arreglar mis errores. Ya no se trata únicamente de Leandro o de mí. Se trata de las cosas que perdí, de las cosas que me gustaría vivir, de las cosas que tenía ganas de experimentar.

Últimamente tengo unas ganas de salir de fiesta. No sé si de fiesta, pero si de ponerme en pedo. Quiero tomarme algo. Quiero ponerme en pedo.

12/10/2014

- ¿Por qué me cerraste la puerta cuando te dejé entrar?

Ayer creo que fue. Sí, ayer. Ayer soñe con Leandro. Fue un sueño raro, pero se sintió tan real que pensé que otra vez volvía a verlo. No tenía nada que ver con el prado. En realidad, sí tenía que ver, pero ahora éramos solo él y yo en el colegio. Nadie más. Nada más.

Primeramente, otra vez me arrepiento de haber repetido. Me llevé cuatro materias de las cuales dos mis papás ni enterados. Ojalá no se enteren. Así que no sé. Allá ya empezaron las mesas; mis compañeras están rindiendo ya y yo... acá, recordando. Los otros repitentes no parecen tan afectados, pero yo sí.

Será por eso que pensé en él. Será por eso que soñé con él. ¿Que lo extraño? Obvio que lo extraño. Parecen tan lejanos los tiempos en donde estábamos bien. Tan lejanos los tiempos en donde yo estaba ahí para mirarlo, para recibir sus miradas. Parecen tan lejanos los tiempos en los que me hablaba con dulzura. Y estaria mintiendo si dijera que no quiero recordarlo más. Porque sí que quiero. Quiero recordarlo y quiero volver. Quiero verlo una vez más, pero sé que si lo hago, todo en mí se pondría nervioso. Me sacudiría todo el cuerpo. Me moriría.

Desearía tener una máquina del tiempo para volver a repetir las cosas, para cambiarlas. Para hacerlas mejor. Todavía no me resigno a aceptar que eso no es posible. Nunca. No es que no quiera, es que no puedo.

El sueño fue que yo quería entrar al salón que tuve en primero y segundo a buscar a alguien. Estaba él. Lo único que me detenía era él. Me quedé afuera durante unos segundos para luego hinchar el pecho con aire y entrar. Lo saludé, me saludó. Todo lo más bien. Un nivel de indiferencia sorprendente. Un nivel que yo jamás lograré en la realidad. Después salí y el escenario cambió a otro.

Es raro. No sé por qué, pero eso  me hizo sentir otra vez en casa. Me siento desorbitada, me siento perdida. Me siento mal, me siento incómoda. Tengo ganas de acostarme a dormir y no despertar jamás. Tengo ganas de golpear a todos. Posta. Es que... algunas veces me sorprende cuán tarada puede llegar a ser la gente. Se hacen los problemáticos, se hacen los enfermos, y de verdad eso enferma. Enferma porque llena de ira. De bronca.

Así que nada. Por ahí el viernes vaya al prado. Por ahi entre al colegio y espere a Marina y a Jimena. Ojalá no me saquen cagando como la otra vez. Sé que no me quieren ahí. Y sé que Leandro es una de las razones. Pero si soy cómo dicen que soy, pueden dejarme.

Ayer pensé en él. A la noche. Esta madrugada. Es como que... ahora pienso que tal vez me odie en serio. Pero su sonrisa cuando me vio en la expo este año no dice lo mismo. Desearía ver su reacción cuando me vea ahora. Ojalá me viera. Ojalá lo viera yo. Ojalá nos vieramos los dos.