1/26/2015

- Olor



Recién volví del Disco con mi tía. Estábamos buscando cosas para comprar y además, buscábamos una linterna porque hoy iríamos a la cruz (cuyo plan se canceló al venirse una tormenta tremenda). El calor sigue y yo me siento re cansada, pero ese no es el punto. El punto es que... bueno, nada. En una sección de lavandería, encontré perfumes para ropa. De curiosa que soy y además porque quiero comprar uno, me puse el violeta en la mi mano. Reconocí ese aroma. Me hizo acordar al dos mil once. Y ya no digo que allí mi vida era perfecta porque ahora lo que se avecina es bueno, lo sé. Solamente que me agarró nostalgia, pero no ganas de volver.

1/22/2015

- Viva el escabio.

Es un blog de mi vida Ana.
Debo cambiar.

:)

NO LEER hasta ser adulta!

Villa Carlos Paz, Córdoba.
Argentina.
22/01/2015
05:05 A.M


Carta de una adolescente perdida, indecisa e impulsiva a una mujer adulta hecha y derecha (quiero creer).

Querida Mariana Alejandra Medina Mora:

Siento estúpido hacer esto, pero de alguna forma es necesario. Espero que en el futuro encuentres una explicación a esto que no suene estúpida, infantil y/o inmadura. De todas formas, entre mi lucha por ser otra persona en este año nuevo que comienza, me veo aquí una vez más. Sentada en la cama de tu prima Julieta, con la netbook del gobierno entre las piernas, escribiendo y pensando a la vez las cosas que quiero decirte. Tu otra prima, Pilar, está arriba. Supongo que está durmiendo. Dentro de una hora más o menos amanecerá... Otra noche desvelada. Espero que en el futuro tus hábitos nocturnos cambien, aunque te la pasas toda la noche de fiesta.

Estos días estuvieron nublados y con algo de frío. Como seguramente ya sabrás, lo disfruté. Amo la ropa de invierno; adoro vestirme cómo me gusta y creo que en verano me excedo con la ropa. Quizás esa sea la razón por la que me agarró frío mientras me bañaba (¡El agua estaba helada!). Entonces pensé en hacer esta carta con el fin de que te conviertas en una adulta y madre correcta, que no te olvides lo que es la adolescencia y cómo se enfrenta. Es que sí, los adultos tienden a olvidarse qué es y cómo es, y eso es lo que vos estás sufriendo ahora, a los dieciséis años (en abril cumplís diecisiete y no estás muy entusiasmada).

Tengo tantas cosas para escribirte... Y sé que no bastará con una carta sola. Sé que en esta carta faltaran muchos datos que iré aprendiendo a medida que el tiempo corra, pero esto es lo que sé hasta el momento, y prefiero escribirlo. Te hace falta madurar, te hace falta crecer, y hay tiempo para eso. Nadie te corre. Por eso es que yo estoy tranquila. (Ay, me agarra una emoción tremenda. Me imagino el momento en qué leerás esto. Seguramente te emocionarás como yo me estoy emocionando ahora. Seguramente estés casada, espero que con Fede, y con hijos tal vez. Sí, lo ideal es que tengas hijos para poner en práctica lo que te voy a contar, un pequeño secreto de la vida).

Por cuál lugar de mi mente debo empezar... Eso es algo complicado. Vos ya sabes que tengo muchos problemas, muchos dramas, y es complicado expresarlo ya sea oral o por escrito. Por eso te voy a decir cómo me siento ahora. Vos ya sabrás cosas que yo a estas alturas ni me imagino, así que correrás un poco de ventaja. Sabrás entender mis sentimientos y, quizás, mis reacciones. Siempre fuiste una persona bastante reflexiva, hasta tu psicóloga María Teresa Cataldi te lo dijo, así que analizarás toda esta situación. Y en este momento me siento... confusa. Confusa. Tengo la canción "Teen Idle" de Marina and the diamonds en mi mente, y tal vez sea porque lo considero el soundtrack de mi adolescencia. Sabes, también, que esa canción define ese período, que pega justo en el palo.

Todavía no sé si cambiarme de colegio. No sé si a papá le va a gustar o si va a acceder. Por otro lado, el Stella Maris, el colegio al que me quiero cambiar, sale como mil pesos por mes, y con esto del hermanito nuevo (me duele decirlo), no tendremos mucha plata supongo. Aunque este año me propuse varias cosas, entre ellas está la idea de trabajar. Tengo que conseguir trabajo cueste lo que cueste. Pero sin irme de tema, tengo fija la idea de quedarme en la treinta y dos, con mi computadora y mis viejos compañeros. Allí no tendría UPD, BRC, fiesta de egresados, UUD y esas cosas que en el Stella Maris si tendría. Si me quedó en la treinta y dos, tendré que irme a Bariloche con los del prado, y no me gusta mucho esa idea. Ya me siento olvidada, fuera de lugar, como si nunca hubiera ido a ese colegio. No obstante, los recuerdos me atrapaban de vez en cuando, y mientras me hamaco, pienso en cosas que hubieran pasado si hubiese seguido allí. Lo superé, pues ya no me pone mal ver tantos "Promoción 2015", pero los recuerdos, lo más importante, aun siguen en mi mente, más cuando pienso en dos personas: Clara y Leandro.

Me alegro mucho de que estés evolucionando. De verdad. Me alegra que por primera vez estés dispuesta a cambiar, a seguir para adelante y dejar de mirar al pasado deseando volver, lo que hiciste hasta ahora. Y me siento orgullosa de vos por ese lado, porque sé lo difícil que es para vos superar cosas y dejarlas atrás, olvidarlas. Y Clara y Leandro fueron personas muy importantes para vos. Hasta ahora no sabía que Clara también lo había sido, pero Leandro sí que lo fue. Ahora me da gracia como te surge el rencor de adentro y les tiras mala onda. Me da gracia, me río, pero por otro lado me agarra vergüenza porque... es raro de explicar. Digo. Seguramente ya sabes de las imágenes de ellos que encontramos. Una de las imágenes, fotos, están ellos dos abrazados, mirando fijamente hacia la cámara. Parece tomada hace poco, y eso, que al parecer me está mirando desde la pantalla del celular, hace que me sienta avergonzada, ya sea por stalkearlo o por alguna otra cosa.

En Leandro estaba pensando. Leandro fue tu primer amor, eso no lo podés negar. Sea un estúpido, un tarado, vos a él lo amaste. Tenga novia o no, lo quisiste. Y sé que te dolió mucho todo lo que viene pasando. Sé que lo que más te duele es que las cosas se hayan terminado así, que no le hayas podido dar un final digno a esta historia que no tenía razón para ser. No sé cómo te sientas en el futuro. No sé si te acuerdes de él o si pensás que todo lo que sentiste por Leandro es una imagen falsa adolescente que te hiciste. Pero yo vengo acá para recordarte lo importante que fue Leandro en, por lo menos, tu adolescencia. Y supongo que en tu vida también, pero no me quiero arriesgar a decir eso porque... porque es un estúpido. Y no merece estar en tu vida. Es importante. Lo fue. Y no sé por cuánto tiempo lo será. Él ya no es el mismo joven de mirada penetrante, ojos verdes y trato dulce. Él ya no hace los mismos chistes de antes. Ya no te acompaña a Abremate en una excursión escolar y le dice a tu mejor amiga que se nota que no querés estar al lado suyo. Ni tampoco te dice "Es injusto porque vos me podés abrazar y yo no" cuando lo abrazas y te salís rápido para que no te dijera nada malo (y ahí vienen un montón de recuerdos que me hacen sentir más que estúpida). Tampoco le va a susurrar a tu mejor amiga que te extraña porque vos faltaste por estar enferma. Ni te va a tocar la mano por abajo del cuaderno de comunicaciones cuando se lo extiendas, así como tampoco va a ignorar a tu compañera para escucharte a vos y solo a vos. Ya no es la misma persona. Y tenés que admitir que vos tampoco. Que a tus dieciséis años, por más fracasada que te sientas, cambiaste. Y hasta maduraste en algún sentido. Estás más grande, aunque vos ni lo notes. En el fondo, a pesar de los miedos y las negaciones, sé que querés verlo una vez más. Sé que querés ver su reacción por última vez. Sé que querés hacerlo... y sé que te sentís asustada porque temés de las cosas que le pudieron haber dicho de vos. Lo sé. También lo siento. Pero sé que las cosas no pueden quedar así.

Y Clara... Hoy, hace un ratito no más, mientras escuchabas música, te acordabas de ella. De los momentos, de las risas. Creo que no hay ni un solo momento que no te acuerdes de ella. Tu (ex) mejor amiga, la que delató tus sentimientos por Leandro, pero también la que te acompañó, la que te hizo bien y la que te hizo mal, y en parte te hizo perder ciertos miedos tontos, como el de participar en clase. La que te acompañó en tantas aventuras con Leandro, pero con la que luchaste mucho. La que te hizo, en parte, quedar como mala junta. La más sincera, la más ingenua, la más tonta quizás, esa fue Clara. Y fue tu mejor amiga. ¿Pero por qué todo esto viene justo ahora? ¿Acaso la extrañas? Clara es muy obvia. Muy transparente. Uno puede saber lo que le está pasando, lo que está pensando, con tal de mirar su cara. Aquel día de octubre, cuando fui a ver la obra de mis compañeros, yo vi como ella me veía a mí y se quedaba... inmóvil. ¿Tanto le importo? ¿Tanto le importé? ¿En serio? Puede que no. Ahora ella está bien, con sus amigas y amigos, y hasta con un novio. No creo que vos seas algo en lo que está pensando ella en este momento. Pero jamás nunca jamás le diré cómo me siento en algunas ocasiones, cuando la recuerdo a ella y a nuestras aventuras. A nuestros quilombos... A nuestras risas y carcajadas...

Son 5:35 A.M. El sueño ya me empieza a pegar como una botella de vodka.

Supongo que ahora viene un tema bastante complicado: tus padres. Ese tema es más que complicado. Espero que en el momento en que leas esta carta tengas a tus papis todavía vivos, con vos. Y si no lo están, te envío fuerzas. Muchas fuerzas. Aún desde acá duele pensar en eso. Me da ganas de llorar. Por eso te envío fuerzas, porque sé cómo te debes sentir si no tenés a tus padres vivos. Y no quiero ni hablar si algo le pasó a Facundo. Con ese nene sí que estarías muerta en vida. Te entiendo. Pero tenés que seguir adelante. En realidad, si es que algo pasó. Ojalá no. También... está otro integrante de la familia. No sé cómo será en el futuro. Supongo que cuando leas estas palabras, él o ella tendrá unos cuantos años (si es que nace). Así que nada... Ya lo habrás superado. Seguramente lo debes amar como lo amas a Facundo. Ahora, te cuento, cuesta imaginarlo. Pero bueno. Así son las cosas.

Hace dos días más o menos. Yo estaba en la plaza junto a Pili, entonces papá llamó. Hablamos de algunas cosas, y luego casi se despidió diciéndome de que iban a ver si no venían un fin de semana para venir a buscarme. Me molesta leerlo, escucharlo, oírlo. Y me molesta que sea así. Ojala no vengan. Me quiero volver sola, y eso es porque ya no los aguanto. Creo que estoy colapsando de ellos, de que tomen tantas malas decisiones. Estoy colapsando porque estoy cansada de que no me den la atención que necesito, que se piensen que soy una nena chiquita y no tengo sentimientos. Y a esta parte quería llegar, Mariana, así que lee muy bien lo que te voy a decir. No solo quiero que lo leas, sino que lo pienses. Hacé las cosas bien con tus hijos. Hacé las cosas bien, sobre todo, con vos misma. Porque cuando leas esto ya vas a ser una adulta y vas a tener que sostenerte emocionalmente vos sola. Así que te pido por favor que nunca te descuides. Que trates de darte un tiempo para vos. Porque sé que si descuidas tu salud mental, corres el riesgo de volverte loca o de hacer locuras. No seas como tus padres. No seas como tu mamá, no seas como tu papá. No tomes malas decisiones, no dejes que nadie te manipule. No dejes que nadie se meta en tu vida ni te diga que hacer, no dejes que los consejos de la gente te guíen. Guíate vos sola. Sé vos misma la conductora de tu vida. Respeta tus tiempos, tus decisiones. Respetate como mujer. No hagas lo que mamá hizo. Y tampoco sigas el ejemplo de papá. No te conviertas en una persona que solo vive para el trabajo. No te conviertas en esa persona que hace de todo para consentir a tus hijos. No te conviertas en esa persona que solo trabajaba para poder darle a tus hijos algo material, pero no algo mental. Lo material es importante, sí, pero más importante es la salud mental de tus hijos. No creas que tus hijos son de hierro, que no absorben nada, que no les pasa nada. En la infancia, en la adolescencia y aún en la adultez van a estar en diferentes guerras. En la infancia los podés controlar tal cual quieras vos, pero en la adolescencia se te van escapando de las manos. En la adultez... no te preocupes. Van a saber resolver sus problemáticas solos. Y si no saben hacerlos solos, van a pedir ayuda.

¿Te acordás de la casa de Ameghino, en Banfield? ¿Del Inmaculada Concepción de Lanús? La vida que llevaste por diez años, solitaria y sin nadie, escuchando las peleas feroces de tus papás. Aunque lo niegues, eso te marcó. Te marcó, también, que tus papás se separaran. Eso se ve en tus calificaciones de cuarto grado. Te llevaste cuatro materias, tuviste cita con la psicóloga del colegio por el tema de tus papás, y tal vez esa sea la razón por la que se te hace difícil encontrar los límites. ¿Te acordás de lo que pasó después? Longchamps. El nacimiento de Facundo. La tía Betina, Priscila, la abuela Lily, el tío Juan y el tío Ángel. Todos te trataban como si nada, y vos no te podías defender porque mamá siempre te callaba. No pudiste disfrutar a tu hermano como querías porque siempre se metían ellos. Y ahora estás por vivir lo mismo quizás. Con tu mamá va a ser una lucha terrible, con papá va a ser distinta, pero no más leve. Me estoy preparando ahora porque no se vienen tiempos fáciles para mí. Emocionalmente me estoy derrumbado, y tal vez sea por todas esas cosas que te conté antes, esas cosas que quiero que recuerdes toda la vida, pero no para llenarte de bronca de rencor, sino para llenarte de sabiduría y experiencia, y que no cometas los mismos errores con tus hijos que tus papás cometieron con vos. ¿Te acordás cuando le pegaste a mamá, a los trece año? Después te agarró conjutivitis. El dibujo de Leandro con conjutivitis... re lindo ese día, ¿verdad? Allí fue donde comenzó tu verdadera independencia. Es allí dónde querías romper ese lazo que tenías con tu mamá. Allí fue donde se quebró. Allí fue cuando mamá dejó de verte como... como una cosa con la que pudiera hacer lo que se le cantaba la regalada gana. Ahora no es así. Ahora puedo hacer lo que sea. Con ella, con papá no. Es por eso que quiero que recuerdes lo siguiente, que es lo que siempre repetí. "La adolescencia es un período muy difícil, y no solo por los cambios hormonales y esas cosas, sino por las revelaciones que uno comienza a tener. Una persona adolescente hace cosas de un adulto, pero pensando como un niño. Yo pienso que la etapa más difícil de la adolescencia es la pre-adolescencia, de diez-once años a trece-catorce. En esa etapa uno tiende a pelear con sus padres por cualquier cosa. Pero desde los catorce-quince hasta los dieciocho o más, uno pelea con sus padres cosas coherentes. Le reprocha cosas, errores, fallos que tuvieron en la infancia". No te olvides de eso.

 Tampoco te olvides, Mariana, de cómo te sentís ahora. De cómo se siente un adolescente. ("Teen Idle" vuelve a sonar en mi mente). No sé si te acordás de la metáfora de Los Padrinos Mágicos. No sé si te acordas que decíamos que Cosmo y Wanda era ese espíritu de la niñez-adolescencia que uno pierde y se olvida cuando crece. Bueno. Yo estoy para recordarte a tu Cosmo y a tu Wanda (me agarra nostalgia al decir esto; vos sabes lo mucho que nos gustaba ese dibujito. Estoy llorando :') Sí). Es eso. En este momento me siento mal con mi cuerpo. En este momento me propongo a dar un paso largo, a dejar de ser el fracaso que soy. A adelgazar, a ser más activa, más flaca, más linda. Sabes que hay adolescentes que nacen con todo servido. Que son populares, lindas, flacas y tiene una vida social que flipas (Maca Martinez, tu vecina, por ejemplo). Pero a la gente que nace como yo, fea, tonta, gorda y sin una vida social linda, le viene un malestar constante. Lloran y buscan sentirse mejor. Yo, seguro sabes, encuentro consuelo en el alcohol. No lo suficiente todavía para preocuparme, pero hay gente que se excede. Recordá como te sentís ahora, a los dieciséis años, y como te sentías a los trece, a los catorce, a los quince. Ganas de morir. Nadie te comprende. Decís "A" y todos te entienden como "B". No podés expresarte bien porque piensan mal de vos. No podés decir cómo te sentís porque nadie te escucha, nadie te entiende, y se aprovechan para burlarse de vos. O te juzgan o te estereotipan. Recordá que en la adolescencia, es común querer pertenecer a algo. Recordá como te da bronca que haya gente que diga algo que no es. Recordá que en este preciso momento, en la adolescencia, tenés que cuidar a tus hijos, pero sin que se sientan ahogados o agobiados. Recordá cómo te sentías. Recordá qué es lo que vos buscabas: un oído, un consuelo, un escape. O un remedio. Recordá que ellos también se pueden volver locos. Y recordá que ellos necesitan de su espacio. Si están mal, está el psicólogo. Trata de comprenderlos. Tratá de que si tu hija o hijo te dice lo que siente, vuelvas a tener ese espíritu adolescente en tu piel. Dales confianza, espacio, tiempo. Dales comodidad y consuelo, porque van a estar en la etapa en que más la necesiten. No les digas que son lindos así como así, no les prohíbas cosas sin darles un por qué. Trata que desarrollen sus habilidades. No les obliges a hacer o a ser algo que no quieren. Enseñales a tomar buenas decisiones. Enseñales, también, tu lado adolescente. Demostrales que vos también sufriste más de lo que deberías haber sufrido en esta etapa...

Los adolescentes no son seres impulsivos que hacen cosas por hacerlas y ya está. Tienen consciencia. Saben diferenciar lo que está bien y lo que está mal. Probar una droga, ponerse en pedo, tener sexo no está mal. Son cosas que hay que experimentar. Por eso dales a tus hijos la enseñanza suficiente para que tengan responsabilidad. Cada vez que le digas "No hagas eso" tenés que agregar "Porque...", de esa forma ellos van a entender que es malo porque hace mal, porque es peligroso o algo así. Y no exageres de las cosas. Cuando exageras los peligros y otras cosas más, empezás a perder credibilidad. Ellos ya no te creen. Darles la información necesaria y exacta que ellos necesitan. Y nunca pero nunca les pegues. Trata de hacer chicos hechos y derechos. Y sé que ahora no tengo ni la menor idea de cómo ser madre o cómo criar hijos adolescentes o todas esas cosas, pero no te olvides de lo que es odiarse a sí mismo. No te olvides de lo que es cortarte las muñecas con un cuchillo de sacapuntas porque no te sentís querida o linda. No te olvides de lo que es comprarte alcohol para poder olvidar tus penas por un momento y dejar de llorar. No te olvides de lo que es mirarte al espejo y verse como una morza en persona solo para después ir a saltearse el desayuno, almuerzo lo que sea e inventarle alguna excusa tonta a tus papas. No te olvides de las cosas buenas ni de las cosas malas que ocurren en la adolescencia. No te olvides que para un adolescente, cuando sus padres le dicen "Sí" es sí y cuando le dicen "No" también significa un sí. No te olvides que si ellos quieren hacer algo, lo van a hacer. Si no los dejas, lo hacen a escondidas. Y lo más importante: no te olvides de lo que eras, de lo que fuiste y de lo que sos. 

Creo que no me olvidé de nada. Espero que esto te sirva. Ojala nunca te sientas perdida. Ojala nunca cometas los errores que mis papás cometieron. Quiero que seas feliz, que vivas tu vida. Vive. Te lo vamos a agradecer. 

Son las 06:17 A.M. Y a estas alturas solo tengo que decirte "Suerte". Estoy con algo de sueño, jaja. Realmente me emocioné escribiendo esta carta, así que quiero que te sirva. Nos veremos dentro de un buen tiempo. Para ese entonces espero que hayas cumplido todas tus metas, que hayas cambiado como quieras cambiar y que seas lo que querés ser. Fuerza de voluntad. Mariana, somos fuerte. Siempre lo fuimos. Soportamos cosas que no sé si alguien soportaría. Estamos jodidas mentalmente, pero todavía en pie.

Te quiero.
Ten fe.

Mariana Alejandra Medina Mora.

Villa Carlos Paz, Córdoba.
Argentina.
22/01/2015
06:19 A.M. 

PD: Tenés que ponerle a tus hijos:
Si es nena: Atenea Antonella.
Si es nene: Ían Ezequiel.

1/20/2015

- Se me termina el sueño.



No quiero volver. Estoy en Córdoba lo más bien y no quiero volver. Pero sé que tengo que hacerlo. Ya estoy planeando cosas para cuando vuelva porque sé que algún día lo tengo que hacer.

Lo que no quiero es que mis papás vuelvan a buscarme. Quiero bajar yo en el micro, yo sola solita. Sin nadie ni nada que me moleste. Quiero que sea como habíamos arreglado en un principio. Y que después si quieren se vengan ellos a visitar a mi tía. No tengo problemas.

Hoy papá me llamó en medio de la plaza para decirme eso. Me agarraron ganas de llorar, de patalear, de berrinchear. ¡No quiero que vengan! Quiero que me dejen sola. Y me agarra una bronca cada vez que pienso en eso. Lo odio en serio. No quiero que vengan, no quiero. Quiero vivir sola. No quiero verles la cara por un buen tiempo. ¿Tan difícil es que me den más tiempo sola?

Algunas veces me agarra miedo. Miedo de que yo diga muchas cosas y después ellos desaparezcan y a mí me agarre una angustia mal. Sé que si a los dos les pasa algo, yo me sentiría muy mal. Los quiero, solamente que ahora hacen que me colapse. Me hacen mentalmente. Y los quiero, los amo, pero los quiero bien lejos. Que me dejen en paz. Que me dejen tranquila un tiempo... No es tan difícil dejarme así.

No sé cómo voy a reaccionar cuando me toque volver, cuando me toque verlos a la cara. No sé. Tampoco quiero pensar en el futuro, quiero disfrutar de mi estadía, aunque no era volver. No sé porque ignoran mis necesidades, pero si sé que tengo que vivir lo que está pasando en este momento. Tengo que disfrutarlo. No quiero que pensar en que ellos me van a venir a buscar y a arruinar toda la felicidad momentánea que tengo. No debo pensar en ello. Debo relajarme un touch y pensar, vivir en esto. Ver al chico lindo del almacén entre otras cosas. Es solamente que no quiero... ¡No quiero!

Sigo viendo las fotos de Leandro que encontré stalkeando. No sé si lo dije por acá. No sé, loco. No sé nada y tampoco me interesa saber. Lo único que quiero es que por primera vez me escuchen y hagan lo que necesito, lo que mi cuerpo y mi mente necesita.

Mmmm... y bueno, kcyo. Aunque no quiera volver, estoy pensando en las cosas que voy a hacer cuando vuelva.

1/16/2015

- Algo realmente nuevo en mí.



Son las cuatro y cincuenta y nueve de la madrugada, de un viernes dieciséis de enero de dos mil quince, y un click se dio en mi cabeza. Estoy experimentando algo nuevo en mí. Estoy, por primera vez, pensando en el cambio. Es algo sorprendente porque jamás había pensado en cambiar algo. Jamás. Y ahora lo estoy haciendo. Estoy confundida. Estoy rara. Estoy... emocionada porque siento que estar en Córdoba me hace bien. No obstante, tengo varias luchas. Espero poder contarlas toda en esta entrada.

Me parece sorprendente. Estoy feliz por mí misma por pensar por primera vez en un cambio. Y es dejar de mirar el pasado. Estoy a punto de llorar porque ya se me viene a la mente lo que voy a escribir, pero tengo que hacerlo. Tengo que decirlo, que escribirlo, y poco importa si me emociona o no. Tengo miedo de elegir mal. Tengo muchas cosas que perder, pero otras por ganar. Me siento... rara.

Quiero cambiarme al Stella Maris. Toda la situación se reduce a eso. Stella Maris. Estaba viendo en Facebook los grupos de la promoción dos mil quince. Esa idea de cambiarme al Stella Maris me viene rondando desde hace mucho, pero jamás había sonado tan fuerte como ahora. Debe ser porque pude explorar más allá de la situación. El Stella Maris me puede otorgar lo que la treinta y dos no puede. Me puede dar un UPD, un UUD, un viaje a BRC, un viaje de egresados. Todo eso me puede dar, eso que tanto anhelo y que quizás es la razón por la que tanto me carcomo la cabeza, intentando volver al pasado para poder evitar la repitición que llevó mi vida a la perdición.

Pensar en todas esas cosas que puedo hacer en el último año me lleva a pensar en otras cosas más. Por ejemplo, qué pasará con el viaje a BRC con el prado. Pues... mi corazón cree otra cosa. Mi corazón cree que ya pasó. Ya no estoy más en el prado. Ya fue todo. Leandro, mis otros compañeros, todo. Jamás voy a poder arreglar lo que pasó. Jamás voy a poder volver y ser la promoción dos mil quince. Ahora, me duela o no, soy la promoción dos mil dieciséis. Lo tengo que aceptar. Y ni el viaje a BRC ni nada lo va a poder cambiar. Si sigo con ese viaje, me la voy a pasar todo el año lamentandome y sufriendo por cosas del pasado.

Si me cambio de la treinta y dos, además, supongo que me quitaran la netbook. No quiero eso porque siento que me encariñé. En realidad, no lo sé. Es verdad. Me encariñé con la computadora. Pero no es solo eso lo que me empuja a quedarme, sino también el hecho de que me encariñé rápido con ciertas personas, supongo. Quiero pensar que, me cambie o no, esas personas van a seguir en contacto conmigo.

A la mente se me vienen las palabras de Pablo, el vecino. Se autodefinió como tarado, boludo y algo más en su época de adolescente porque él pensaba en las fiestas de egresados y demás. Yo pienso ahora en eso, e inconscientemente estoy buscando por lo qué sentirme una boluda, tarada y esas cosas. Supongo que me hace más boluda quedarme sufriendo por el pasado.

Ahora... no sé si a mis papás le guste la idea. No sé si ellos me dejarán. El Stella Maris es un colegio católico, eso tendrá su lado positivo para mi papá. Pero también hay otros gastos. Y con el embarazo de mi mamá, supongo que habrá que gastar mucha plata. No sé, pero... es eso.

Me siento mal en parte por pensar así. Es como si los recuerdos, mis experiencias, las cosas que viví anteriormente quisieran saltar hacia el olvido. Así lo quiero. Quiero no tener que pasarla triste por cosas que pasaron y que jamás podré cambiar. Así me siento mal, triste. Quiero olvidarme de todo y comenzar otra vez. Supongo que mañana lo hablaré con Marina. Quiero saber si en caso de que no vaya, me dan la plata del viaje otra vez.

Supongo que si les explico a mis papás esto, me van a dejar volver a la escuela privada. Yo quiero ir al Stella Maris. Quiero poder dejar atrás toda la vida de antes, poder ser una persona normal. Poder dejar de recordarme lo tonta que fui. Pero olvidar lo que viví sería superar a Leandro, aunque no sé si podré del todo. También, en caso de que me cambie de colegio, tendré que ser una persona nueva. Tendré menos oportunidades para seducir a Fideo. Me re gustaría estar con él. Es un chico muy bueno y lindo, y con BRC en el prado tenía chances. Pero ahora me pregunto si estoy siendo realista o no. La idea del viaje me persigue todos los días, y cuando mi parte más realista sale, me digo que él jamás me va a dar bola, que nada va a pasar en el viaje. ¿Por eso vale arriesgar este deseo de cambiar? ¿Por un chico que puede que ni me de la hora? En mi mente me digo que no sé, que sí me podría dar bola. Siempre tratando de ser positiva... No lo sé.

Me da miedo que me saquen la netbook. No quiero. Me encanta el tecladito, me encanta escribir así y todas las demás cosas. Pero no sé. Tengo gansa de cambiar. Si cambio de colegio, significa que tengo que ser más copada y ese tipo de cosas. No da cambiarme de colegio y ser re anti. Tengo que ser mejor chica. Arreglada y todo lo demás. Tengo tantas cosas en qué pensar, pero tan poco tiempo. Para colmo también tengo que rendir NTICx. Tengo miedo que si me cambio, mis papás vean que me llevé NTICx a febrero. El dos de marzo tengo que rendirla; se me hace que es muy tarde. Debería haberme imaginado que eso tendría sus pro y sus contras.

En fin. Veré qué puedo hacer.

EN EL CAMBIO SIEMPRE ESTÁ LA EVOLUCIÓN

...dice LOVG, y tal vez tenga razón.

1/14/2015

- ¡Viva el alcohol!

Grunge Idiot • ♡You’re pointless like diet soda♡


Creo que esto de escribir seguido me agarra porque estoy leyendo muchos blogs. Tengo cosas para decir, pero se me acumulan. En realidad, no sé por dónde empezar...

Me cree otro blog. Es más personal. Cuenta una lucha terrible por ser algo que siempre quise ser, y que este año me comprometo a hacer ese deseo realidad. Quiero cambiar en serio en este dos mil quince, algo que el año pasado no pude. Y pensé que el año pasado podría...

Me divierto leyendo las cosas que ponen en los grupos de los egresados dos mil quince. Pero cuando cierro sesión en Facebook y cierro la pantalla de la netbook del gobierno que el colegio me dio, no siento más que tristeza y ganas de estar ahí. Porque mi foto debería estar en el grupo de IDP, dando datos sobre mí. Y no lo está. No pasó ni un año de que repetí, no obstante me siento tan olvidada... tan fuera de lugar. Me siento peor al recordar el viaje a Bariloche, en Agosto. Voy a tratar de cumplir mis metas para entonces.

Por otro lado, tengo ganas de escabiar. Mis papás dicen que quieren venirme a buscar a Córdoba, pero yo no quiero. Quiero viajar sola. Por eso les dije que yo me volvía y ellos venían acá, así de paso tengo la casa sola. Hace mucho que no la paso sola en Buenos Aires. Y tengo unas ganas de escabiar tremendas, así que me gusta la idea. Tengo que ir a la casa de Sofía, mi prima, todo febrero para ayudarla a estudiar. Se encuentra en graves problemas, realmente graves. Así que bueno, espero poder ayudarla y que tengamos tiempo para fumar porro y tomar alcohol. Comprar vodka, Dr Lemon y otros licores más.

Estaba pensando... si empiezo la dieta y todas esas cosas... ¿Qué? ¡No! Cuando empiece la dieta, mis únicos permitidos será el alcohol. Nada de McDonald's y esa comida chatarra. Será como la frase que siempre repito: "El escabio es lo único que está bien en esta vida". Y así será. Nada de comida, solo escabio y más escabio.

Mi estadía en Córdoba es algo fracasada, digo yo. Aunque mañana nos vamos al teatro de ciegos, esta semana y la anterior no estuve haciendo más que quedarme en casa durmiendo, escuchando música o escribiendo, más ahora que tengo WiFi. Superrrrr vida la mía. Igualmente no tengo ganas de volver. No quiero más peleas, no quiero mal estar. Lo único que quiero es poder sonreír... poder tener algo que quiero por una vez en la vida.

Mis auriculares se rompieron. Bah, en realidad se rompió el de la oreja derecha :( Así que solo ando escuchando con uno.

En marzo tengo que rendir NTICx. Mis papás no lo saben, pero espero poder sacarme esa materia pronto. Si la profesora renuncia o desaparece, o algo, me voy a quedar con esa materia para siempre. Por esa puta materia, además, -y por el viaje a BRC- no me puedo cambiar al Stella Maris y tener una fiesta de egresados, un UPD, un UUD y otro viaje a BRC como la gente. Decente. Todo lo que tengo ahora es chotez y ni siquiera mis "amigos" me reconfortan. Internet, facebook, me deprime más. El Whatsapp no me anda y hace días que no me comunico con Marina.

Estuve pensando en Leandro. Cuando me hamaco pienso en él y me imagino cosas con él. Incluso también cuando escucho música me imagino cómo hubiera sido una fiesta de egresados de nuestra promoción, yo estando en pedo y él, presente. Re lindo. Más bien, sería un desastre, pero en el fondo sé que sería lindo. Ahora que yo no estoy, ya no quiero problemas. Si estuviera en el Prado podría contar bien lo que me pasa con el tema de mis papás y sentirme triste. Podría hacer cualquier cosa para llamar su atención. Pero no.

Mis deseos para BRC es que un compañero super lindo y que ya me gustó antes me de cabida, por lo menos por una noche. Para eso tengo que luchar y conseguir mis metas. Espero conseguir trabajo para este año. Espero. Además, tenía mil cien pesos para comprarme un estuche de brochas (en realidad salía un poquito más, pero poquito). Ahora gasté mucha plata y nada, ese estuche se fue a la bosta. Ojalá mañada pueda comprarme un vestido que vi ayer en MATERIA, en el centro de Carlos Paz.

En fin. Viva el alcohol!!!

1/13/2015

- Mi vida, de mal en peor



Empezó año nuevo. 2015. Sé que es algo atrasado, pero tuve que hacer lo que más me gusta: viajar. Lo hice en micro, a Villa Carlos Paz, un destino un tanto conocido. Demasiado. Y viajé sola, lo cual fue hermoso. Pero sé que este año va a ser un año muy duro para mí. Desde que empecé no paro de sentirme mal, de sentirme triste y con ganas de... no sé, de tirarme de un edificio.

Esta la noticia del embarazo de mi mamá. Eso lo voy transitando de a poco, pero lo que ahora me causa tristeza es la PROMO 2015. Yo debería estar en esa promo, festejando, re manija con el UPD y con otras cosas. En vez de eso estoy quejándome, sintiéndome mal, deseando estar a estas alturas el año pasado para poder remediar la situación y ahora poder pasarla bien, mejor que la estoy pasando ahora. Siempre soñé con este momento, pero no de esta forma. Quiero cerrar los ojos y volver al pasado. ¿Por que las cosas no pueden ser así de fáciles?

Este año viajo a Bariloche. Hablando sinceramente, con la mano en el corazón, no tengo ganas de ir. Siento que allá todos me ignoran e ignoran que yo voy al viaje. A parte, todos están tan involucrados no solo al viaje, sino también al grupo de egresados que me hacen sentir peor. No tengo ganas ni deseos ni nada de involucrarme más. Es simple eso. El tema es que no sé qué es lo que los demás esperan de mí y tampoco sé lo que yo espero de mí misma.

Como fantasía para BRC, tengo el estar con Fede. Es el chico que me gusta desde sexto grado, y el único capaz de llamar mi atención dentro de ese grado. Me re gustaría eso porque Fede es lindo. Me parece lindo. Y para ello, me comprometí a ser más linda, perder peso y ese tipo de cosas. Esa es mi meta para el 2015. No tengo ganas de ser más esta gorda fea que soy ahora, pero se me hace muy difícil cambiar. Cuando vuelva a Buenos Aires, voy a ir al médico para que me de una dieta y voy a empezar a hacer más ejercicio. Quiero bajar peso para Bariloche, y creo que me voy a crear otro blog pro ana porque voy a sacar ciertas cosas de las dietas Ana.

Hace poco cerré FB. Había hablado con Piku y me agarró más bronca. No sé. De repente me agarró odio a todos. No sé si será la menstruación, no sé. Pero quiero que se termine este año de mierda. Lo irónico es que recién empieza...