6/05/2016

- Me gustó tu mar y tu canoa



A veces me pregunto qué hice para llegar a este punto. ¿Cómo pude llegar al punto de enamorarme? A ese punto. Al punto donde una persona te importa tanto que pareciera que nunca sale de tu mente. Al punto donde necesitas de un abrazo: el suyo. Al punto donde cada mal proveniente de afuera te hace quererlo a tu lado una y otra vez. Al punto en el que crees que con un abrazo, un beso o un "te quiero" toda herida cicatrizará, todo tu corazón sanará. Al punto donde no te interesa otra persona, ninguna otra, solo él.

A veces me pregunto cómo pude dejar que esto pasara. Tenía tan vigilados mis sentimientos... o tal vez no. Tal vez no los protegí como debía, tal vez no me cuidé lo suficiente. Lo dejé entrar ciegamente, sin fijarme quién tocaba la puerta. O más bien, intuyendo quién tocaba. Pero vamos, pareció como si no importara demasiado. Hipnotizada quedé porque yo lo quería, y así comencé a amarlo. Sin importarme quién andaba detrás suyo, sin importarme qué significaba yo. Sin reconocer la realidad porque la idea de que yo podía ser la única era más fuerte que cualquier otra cosa. Los latidos de mi corazón eran más fuerte que mi voz. Él fue más fuerte que yo y así fue cómo me enamoró.

A veces me arrepiento de todo esto. Me arrepiento bastante de haber sido como fui. Pero...¿qué más da? Por más que me convirtiera en Megan Fox, por más que me convirtiera en quién me convirtiera, nunca iba a ser la elegida en su vida. Nunca. Y está bien. Está bien hoy en día porque hoy todo ya pasó, porque hoy todo ya calmó. Ya no duele como antes, ya no muerde con la misma intensidad ni corta con el mismo filo ni mata con el mismo cinismo ni canta con la misma alma ni susurra con la misma voz ni escribe con la misma tinta ni luce con la misma intensidad. Ya no amo con la misma pasión. Algo dentro de mí se rompió, y fue la ilusión de tenerlo a mi lado. Algo dentro mío se murió, y fue la esperanza de que todo puede cambiar.

A veces me asomo y me pregunto si la marea bajó. Me asomo para mirar que todo el agua con la que me ahogué se haya ido. No quiero ahogarme otra vez, no con el mismo huracán. No con el huracán que se llevó mi corazón. Porque sí, fui otra chica destrozada por el amor. Pero el amor no es nada hoy en día para mí. Tan necia sigo siendo que le sigo dedicando escritos a quién fue lo peor de mi vida. Pero es un escrito obligado, un escrito forzoso. Hoy las palabras ya no salen corridas ni bailan divertidas ni salen como quién sale a divertirse. Hoy las empujo porque quiero limpiarme con la misma agua con la que me ahogué. Hoy ya estoy vacía en todo sentido, vacía. Y quiero llenarme otra vez con nuevas ilusiones y nuevas oportunidades, todas ellas distintas. Sí. Eso.

A veces toca dejar el pasado atrás y comenzar a mirar adelante, esperando que todo cambie. Porque espero que todo cambie. Porque lo deseo. Porque él ya fue.