8/22/2016

- Otro "un año".



Se tambaleaba por los pasillos vacíos y silenciosos del hotel, buscando algo que ni ella misma sabía. Quizás era la confusión de estar borracha la que la hacía mantenerse en pie y caminar sin un objetivo claro. Quizás. Quizás estaba buscando algo de acción, algo para divertirse. Quizás por eso se mandó al ver una puerta abierta. Se encontró con un grupo de chicos y una chica. La mitad del grupo salió quién sabe a donde, la otra se quedó. Habló con ellos y con uno pasó la noche. Con uno perdió su ¿inocencia? Entre una borrachera confusa, tenía claro muy en el fondo que eso había ido a buscar.

Y hoy se cumple un año de esa pérdida.

En realidad hoy no. Hoy se cumple un año desde que volví de Bariloche y no saben lo irónico que me resulta. Desde que pasó eso que estoy contando los meses, diciendo "hoy se cumplen tales meses desde Bariloche" y... hoy ya pasó un año. Doce meses pasaron desde Bariloche, desde que estuve con él. Y todavía lo recuerdo. Todavía pienso en él y pienso en todo. Ya no quiero volverlo a ver, ya no sueño con eso ni anhelo un reencuentro porque ya me resigné, porque no estoy segura de querer verle la cara siendo que él me vio otra cosa. Vergüenza quizás. Hoy ya no quiero verlo porque encontré la razón por la que probablemente me ignoró e ignoró mis mensajes. Lo único para lo que sirve ahora es para tratar de progresar y cambiar, ser otra.

Todo cambió en un año. El niño aquel. Y este otro niño. Ian. Hoy tiene novia y me bloqueó de Snapchat, ya no tengo forma de que me hable, tampoco hay forma de que yo le hable. Ya se acabó para siempre y a él parece importarle poco y nada. Se olvido de todas las cosas que me dijo hace un año. Ya se olvidó que me quería, que me extrañaba. Ya se olvidó que yo era importante para él. Se olvidó de todo. O quizás nunca se acordó de ello, solo lo inventó para reírse de mí.

¿Se dieron cuenta que a nadie le importó? Ni al otro ni a este. A nadie. Yo soy la obsesionada con ambos. Yo soy la enamorada de alguien y la enganchada por el otro. Pero nadie nadie nadie por mí, nada, nunca, no. Negativa me dicen. Negativa soy. Porque todo lo que sienten por mí es negatividad, y todo lo que siento por el mundo es... negatividad también.

8/17/2016

- No es lo que pensaba



Si hay algo para rescatar en mí es mi timidez. Soy muy tímida aunque no lo parezca. Siento vergüenza por casi todo, y mis acciones llamativas generalmente salen a la luz por impulso. Porque sí, soy muy impulsiva. Por eso pasa que cuando me cruzo a gente que no quiero ver, mi reacción por impulso tímido es esconderme o hacerme la tonta. Y eso es lo que pasa cada vez que voy al colegio y él sale. Me voy al frente y me escondo detrás de un árbol. A veces hasta asomo la cabeza para verlo... para comprobar que no me esté mirando. Y las mayorías de las veces pasa eso, ignora mi presencia y sigue caminando.

Últimamente imagino el momento en que llego al colegio y me lo cruzo. Pero yo estoy cambiada, bien vestida, linda, superada. Estoy bien. Eso me imagino. Hoy fui al colegio y me lo crucé, pero él no se cruzó conmigo. Afortunadamente. Yo estaba crotísima, demacrada por la tristeza que me genera ser yo. Hoy fue una de esas veces en las que la suerte me acompaña y tengo que ir al colegio por mi hermano, para hacer presencia y ayudarlo en algunas actividades que las maestras preparan. Al principio me negué porque no quería cruzarme con gente que... no quería ver. Y después terminé aceptando porque quiero ser buena, porque me pone triste ser mala.

Llegué y nada. Estuve esperando con mi hermano a la salida, sentada. Viendo para todos lados porque sabía que él no tardaría en salir. Entonces giré para mi derecha y vi algo... mejor dicho, a alguien. Era ella. Su novia. La vi. Permanecí observándola, estudiándola, analizándola. Viendo por qué ella y no yo. Intenté distraerme, ver para otro lado, pero enseguida comencé a buscarla otra vez. Atrás mío estaba. Me quedé, una vez más, mirándola. Observándola. Analizándola. Pensando. Preguntándome qué tiene ella que yo no...

La chica es muy distinta a cómo pensé. De verdad me la había bajado tanto... Me creé otra imagen. Y descubrí la realidad. Por eso me la pasé triste y feliz a la vez. Feliz porque no es cómo pensaba, porque en el fondo me generó la sensación de que en algún punto la supero. Y triste porque a pesar de eso, él la prefiere a ella. Él está con ella. Pero algún mérito, un poco de felicidad tengo que tener, y por eso la parte feliz superaba a la parte triste.

La chica... Yo pensaba que era la típica chica de pelo lacio, con ropa linda y un cuerpazo tremendo. Pensaba que era de esas chicas lindas, perfectas. Y no. Ella tiene granos y cuerpo de pou. Y es negra como yo (ahre). No es tan perfecta cómo pensé. Pero seguro no es tan idiota como yo. Pero bueno. Siento que estoy en posición de igualdad. No es tan linda. De hecho tiene cara de pibe. Y aún así él la quiere a ella. Pero bueno. Rescato que sirvió para recuperar un poco mi autoestima, pero sigo con el mismo dolor de corazón.

Mientras la estaba mirando, pensé. Miré la hora y pensé. Tengo que irme al frente porque... Y justo tocó la campana. Tengo que ir al frente rápido porque en cualquier momento va a aparecer Ian y se la va a besar a la chica esta, que está atrás mío, y me va a ver a mí mirando. Saludé a mi hermano rápido y fui a esconderme detrás de un árbol. Y observé. Fui testigo como él la besaba y la abrazaba. Y yo mirando.

Al entrar me la volví a mirar y pude comprobar que no es tan linda como yo pensaba. No es como la idolatraba. La idealicé demasiado y a mí me defenestré. Puedo tener cosas lindas y puede que Ian no las vea. Pero tengo la esperanza de que por ahí no sea tan difícil mostrarle mis cosas lindas. Por ahí no sea tan complicado hacer que se fije. Por ahí no sea tan complicado mostrarme mis propias cosas lindas y dejar de defenestrarme un rato.

8/13/2016

- Un año.



Trece de agosto. Un año. Hace un año desde el viaje a Bariloche, donde no la pasé tan bien pero tampoco tan mal. Se cumple un año desde que conocí.

No puedo creer que ya haya pasado un año. Se pasó rapidísimo, y yo sigo pensando en el momento en que pasó, en que lo conocí. Nada cambió mucho, de hecho creo que sigo igual anímicamente que en ese entonces, pero bueno. Pasó un año y esa es razón suficiente para escribir sobre ello. Más me deprime el hecho de ver tantas fotos en instagram de gente que está en Bariloche. En serio los envidio.

Pensé que iba a ser más sencillo escribir, pero no. No tengo ganas ni tampoco ánimos. No sé qué me pasa últimamente. Estoy con la regla, debe ser por eso. Así que no sé, recordaré estos nueve días con suma nostalgia.